Llegando

Pensar que estoy haciendo aquello para lo cual llevo 6 años trabajando es una cosa que hasta ahora no se ha reflejado de manera patente. La principal causa de todo esto es que siempre hay que pedalear de subidita. Hay algo que se tiene que hacer, un pendiente, un problemita por aquí, un bomberazo por allá, etc. Lo cierto es que hay días en que me paro y me dirigo a bañarme casi en automático (las mañanas no son la mejor parte del día para mí), justo después de lavarme los dientes volteo y miro la toalla del hotel: "Diplomatic". En ese momento no puedo hacer menos que reirme de la mala broma y decir, ya llegué pero el camino sigue.

Hay otros días en que el bendito status parece no hacer más que complicarte las cosas. La señora de la inmobiliaria dice que trabajo en la "Embajada", en ningúnlugar entienden como se le puede excentar de impuestos a una persona o por qué no estoy afiliado a la institución de seguridad social nacional. Ese pequeño detalle en particular me ha causado más problemas que todos, sin eso no tienes ni historial crediticio ni puedes abrir cuenta de banco. Oh si, tampoco por que hay carros que tienen las placas de otro color. "¿Eres un espía? me preguntó la señora que me atendió en el hotel el día que llegué a las 2 de la mañana.

Total, al fin voy llegando al primer lugar del resto de mi nómada vida. Mi jefe me dice que me relaje porque esto toma tiempo, "no vas a poder ahorrar lana hasta que estés bien instalado, y para que eso pase va a pasar por lo menos un año, en lo que te acostumbras al ciclo". Despues de tres semanas sigo en un cuarto de hotel con las maletas a medio vaciar. De un momento a otro voy a tener que armar todas las maletas de nuevo y salir corriendo a lo que llamaré mi casa.

De todo lo que voy viviendo hoy hay muchas cosas familiares y otras que son por completo nuevas. Otras tantas son muy familiares pero están enmarcados en un entorno completamente diferente.

Comentarios

Mónica Pulido ha dicho que…
¿Eres un espía? jajaja, esa es la frase del mes!!!! Me encantó.

Un día mi hermana durante su servicio -prometo que la historia tiene un punto- salió al "malpaís" con alguien de su pueblo. De regreso, la chica empezó a gritar los nombres de ella, mi hermana y su hija. Luego le explicó que cuando uno va a un lugar que tu alma no conoce, hay que llamarla para que no se pierda y se quede lejos...

Siempre con los viajes y las mudanzas me acuerdo de esa historia, porque como que uno no termina de llegar... o no termina de irse.
Tres a seis meses mínimo, sólo para reaccionar. Pero se pasarán volando.

Da miedo pensar que ya esta es nuestra vida y que en ella somos gente "grande" y "seria".
Me hiciste pensar en muchas cosas... y my dear, exentar no lleva xc.

Besos y abrazos.

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